Etiquetas
@KaremBarratt, celtas, egipto, esoteria, espirtualidad, herramienta, laberintos, meditacion, misterios
Una de los iconos europeos que aparentemente no fue transculturizado a América Latina, es la imagen del laberinto. Sin embargo en un gran número de iglesias cristianas europeas, particularmente de la época medieval, hay imágenes de laberintos, ya sea en los patios centrales o en los suelos de estos templos y su uso ha comenzado a retomarse por diferentes grupos esotéricos y espirituales. Sin embargo, la historia del laberinto como herramienta espiritual es mucho más temprana que la cristiandad.
Ya en desde el antiguo Egipto existía la fascinación con el laberinto y las culturas mediterráneas como la de los griegos pronto la compartieron. También hay evidencias del uso de laberintos como forma de meditación en las culturas celticas pre-cristianas, al igual que en las culturas hindúes y tibetanas. En estos pueblos, el laberinto representaba el viaje interior al que se llega a través y a pesar de la confusión, vericuetos, pérdidas y conflictos de la mente, hasta que el viajero arriba al centro y descubre la realidad esencial de su propia naturaleza. Algunos sugieren que las grandes imágenes de animales pintados en la tierra que solo pueden apreciarse desde un avión, existentes en varias partes del mundo, incluyendo a la América del Sur, tiene poco que ver con extra terrestres y mucho con laberintos y estados mentales alterados. Hay sugerencias que los devotos caminaban por estas imágenes guiados por un chamán mientras meditaban en la deidad y las cualidades de la misma representadas por el dibujo del animal.
Estudiosos proponen que, para los egipcios, la meditación en el laberinto representaba el viaje del alma por el Mas Allá, apenas fallecida la persona, con la diosa Isis como Guía y el Dios Osiris como Juez, esperándolos al centro. Durante el trayecto, el devoto tenía tiempo de ver que tambien entendia los hechizos y palabras sagradas necesarias en el otro mundo, y de re-examinar su vida y ver en que había fallado y que podía presentar con orgullo a Osiris. Esta práctica le brindaba la oportunidad de enmendar en vida los errores y estar preparado espiritualmente para el gran juicio que le podría brindar la dicha de la vida eterna.
Sello egipcio mostrando laberintos
En culturas con fuerte devoción al aspecto femenino de la Divinidad, el laberinto era utilizado para meditar en los misterios de la Diosa, convirtiéndose en símbolo del útero sagrado, y del paso de la no-existencia a la existencia, de la ida a la materia, de la obscuridad a la luz hasta encontrar el centro que lo une todo, y luego, al recorrer el laberinto a la inversa, existía una sensación de re-nacimiento y re-comenzar, completando a si el ciclo eterno de vida-muerte-vida. El laberinto sirvió también para que el alma se encontrarse con la sombra, el lado animal e imperfecto del ser humano, como esotéricamente se podría leer la historia de Teseo y el Minotauro.
Ahora, hay dos tipos de laberintos: los que tienen callejones que no llevan a ninguna parte y obligan al caminante a encontrar otra ruta, y los que, a pesar de curvas en diferentes direcciones, llevan a solo un camino y es prácticamente imposible perderse. Estos últimos eran bastantes común en Europa, y se usaban en fiestas comunitarias, donde el pueblo entero caminaba o bailaba por el laberinto mientras se tomaban de las manos. Este tipo de ejercicio ayuda a fortalecer a la tribu y al mensaje de que todos estaban unidos en el destino de la comunidad: lo que le pasa a uno afecta a todos. El primer tipo de laberinto, el de las pérdidas y frustrantes entradas sin salidas, era utilizado para experiencias individuales, que ayudaban a demonstrar lo fácil que nos pueden engañar los sentidos y se puede desorientar la mente, hasta que nos conectamos con la paz interna, con esa vocecita dentro de nosotros que nos guía, si la escuchamos. Y una vez que nos centremos en nosotros mismos y no somos distraídos por las confusiones de la mente, podernos regresar a la fuente de la que vinimos.


